Ante un comentario que apareció en redes sociales, coincido con que
Belén no es solo la varilla y cemento que surge del mal llamado desarrollo que
nos han recetado por muchos años, creando además un cantón sin ordenamiento y cargado
de contaminación de todo tipo, recogiendo los males de las grandes urbes en
detrimento de la calidad de vida de quienes lo habitamos.
Nuestra comunidad, forjada por
personas emprendedoras que hicieron valer el lema de “Belén siempre creciente”, al amparo de personas
de valores y trabajadoras que buscaban el
bienestar de sus familias, la de sus vecinos y el de la comunidad en general.
La queja de falta de oportunidades
para nuestra población no es aceptable, porque doy fe, de que al menos en
cultura si existen.
En nuestro cantón desde hace 25 años la Asociación Cultural
El Guapinol ha venido desarrollando programas de sensibilización y formación que
contribuyen a forjar esas oportunidades para la población en general y muy especialmente
para nuestra niñez y juventud, contribuyendo a sembrar la semilla de la
creatividad, la innovación y el fomento de talentos en más de 20000 niños,
niñas y jóvenes de nuestra comunidad, a tal punto que hoy día, gestiona
aproximadamente 70 cursos y talleres en las tres escuelas públicas del cantón,
en la Casa de la Cultura y en organizaciones de Adultos Mayores.
Y de igual forma, las Asociaciones
de Desarrollo de la Ribera y la Asunción también desarrollan su trabajo de
formación artística en sus comunidades. No obstante, pese a tan importante
oferta cultural, el belemita no es consciente y desaprovecha las oportunidades
que se les brinda, más por la decidía y ausencia de apoyo de los padres que por
la falta de interés de sus hijos.
Por otra parte, la queja constante
del mal uso que se les da a la mayoría de parques y áreas de esparcimiento en
cada uno de nuestros barrios, es culpa de las mismas familias, está comprobado
que si dichos sitios son tomados por las familias, se contribuye a alejar a las
personas que no están haciendo buen uso de dichas instalaciones.
Sin embargo, también se requiere,
que los vecinos se organicen en sus caseríos y barrios y promuevan en
coordinación con la Policía de Proximidad y Municipal, que sus lugares de
residencia y áreas públicas sean más seguras y protegidas.
No se vale que todo lo que tengan que
hacer otros y responsabilizándolos, mientras nos mantenemos en una zona de confort
y viendo los toros desde la barrera, esperando que otros hagan lo que por deber
corresponde en aras del bienestar de nuestras familias, nuestros vecinos y
comunidad belemita en general.
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