4.30.2012

Reflexión

Culmina el primer periodo del actualConcejo Municipal de Belén, con tres hechos que por el impacto y su trascendencia para la población en general se hacen necesarios destacar, tal es el caso de la aprobación de las políticas culturales del cantón de Belén, un instrumento de desarrollo que desde el año 2003 se viene impulsando y que de aplicarse bien por parte de la administración municipal, generará un mayor dinamismo e impulso a la cultura belemita.

Otro hecho, lo fue la aprobación a las reformas del reglamento del Comité Cantonal de Deportes y Recreación, cuya responsabilidad recae en el Concejo Municipal por su condición de órgano superior de dicho organismo. Sin lugar a dudas  es muy débil la percepción acerca del impacto deportivo y recreativo que se está generando en beneficio del mejoramiento de la calidad de vida en la población belemita, pese a que se cuenta con un presupuesto anual cercano a los 500millones de colones.

Otra acción importante, ha sido la labor de fiscalización y control político en la definición del presupuesto municipal y sus respectivas metas a cumplir, así como la aplicación de políticas para eliminar gastos superfluos, labor en la cual creo que se quedaron cortos. Máxime, cuando se ha pregonado insistentemente por parte de la administración municipal de la drástica disminución de recursos que se ha experimentado, producto de los privilegios a las empresas ubicadas en Belén con amparó al régimen de zona franca.

No obstante, culminan con una gran deuda en cuanto a la aprobación del Plan Regulador, en este tema, parece ser que cayeron en la trampa impuesta por la administración municipal, y al cabo de dos años, se encuentran en el mismo punto, donde quedo el anterior Concejo.

Pendiente además, la reforma a la política salarial y la aplicación de medidas complementarias a fin de hacer más eficiente y eficaz la gestión municipal. Para nadie es un secreto que los lugares de privilegio que se ostentaba en las evaluaciones de la Contraloría eran un espejismo.

La realidad se nos vino encima y la drástica disminución en la evaluación de la Contraloría, fue el fiel reflejo, de no contarse con un sistema de evaluación de desempeño y la aplicación de los sistemas de control interno y riesgo. El primero, estipulado desde la promulgación del Código Municipal en 1997 y los otros, derivados de leyes promulgadas desde el 2002 y que al parecer no ha existido ningún interés en que se apliquen a la gestión municipal.

Sin duda el nuevo directorio, deberá enfrentar un gran reto este año, debido a que de aplicarse en el 2013 la Política Salarial sin las reformas complementarias, tal y como lo estipula un acuerdo del Concejo Municipal desde el 2008. Las y los belemitas nos veremos obligados a sostener aumentos salariales alejados de la realidad del país y desproporcionados respecto del resto de las instituciones públicas y que se derivan de los decretos del Gobierno, tal y como ocurrió el año pasado, que con todo y la disminución presupuestaria experimentada en la Municipalidad, los funcionarios municipales, incluidos los jerarcas, gozaron de aproximadamente el 20% de aumento salarial.

Indudablemente, al Concejo Municipal,le corresponderá ser aún más rigurosos y propiciar de una vez por todas la culminación del  proceso del PlanRegulador, establecer mayores controles en el gasto público, promover las medidas de control y eficiencia y sobre todo, velar por la disminución de los superávit por no ejecución.

En lo personal espero que el Concejo, continúe dándole dinamismo y norte a la gestión municipal, mediante la formulación de políticas claras y objetivas, para bien de toda la población belemita, en vista de que lo que se percibe es un adormecimiento e inercia en la gestión municipal. Bien lo dice el adagio popular “nunca segundas partes son buenas”, y ese es el caso de Belén. 

Lic. Juan Carlos Murillo Sánchez.