Las comunidades que se precian de ser desarrolladas
y aptas para la convivencia humana, se sustentan sobre una serie de valores tales
como honestidad, lealtad, identidad cultural, respeto, equidad, solidaridad, tolerancia,
responsabilidad, entre otros, cuyas cualidades le dan valor y son fundamentales
para una convivencia en armonía.
Quienes habitamos el Cantón de Belén, hemos
compartido una serie de valores, costumbres y visiones de cómo queremos que sea
nuestro cantón, que nos ha distinguido y ha facilitado construir nuestra
identidad belemita, que ha sido forjada mediante la participación y la
cooperación de la ciudadanía, siempre en procura del bien común o bienestar en
general y sobre la base de metas que nos han permitido hacer transformaciones
para constituir una sociedad en desarrollo y en beneficio de todas y todos.
Considerando además de que existen acciones que son de sentido común y que resulta
obvio que necesariamente van a beneficiar a la mayoría de la
comunidad y por lo tanto, el ciudadano en general está en capacidad de distinguir
lo que está bien o mal.
Siendo por lo tanto, el sentido común
lo que me lleva a señalar
acciones que atentan contra las y los belemitas y la calidad de vida de la que
nos hemos preciado y los irrespetos a la
accesibilidad, las áreas públicas, la vida humana y la armonía con el ambiente,
como una reflexión al respecto.
Accesibilidad. Las aceras en nuestro
cantón no guardan ninguna norma de accesibilidad y en muchos de los casos en
malas condiciones para el libre trasiego de las personas, existe permisibilidad
para parquear carros, se construyen como rampas para ingresar vehículos a los
parqueos de los locales comerciales o viviendas. Con la agravante de que existe
un Plan Regulador y una reglamentación que no se cumple ni se hace cumplir, en
detrimento de las personas mayores, mujeres embarazadas y las personas con
capacidades disminuidas, que parece ser no son merecedoras de calidad de vida.
Aéreas Públicas. Las aéreas públicas o
comunes son para el disfrute de la familia belemita. Forman parte de la calidad
de vida y para su limpieza y embellecimiento, estamos pagándole a la
municipalidad para su sostenimiento. Pero existen personas tan irresponsables,
que llevan a dichos sitios a sus perros para que hagan sus necesidades, dejando
las instalaciones en condiciones higiénicas deplorables. Al respecto, existe
una ley muy antigua que sanciona a las personas que utilicen los espacios públicos
para dicho fin y no recojan los desechos. La Policía Municipal podría ponerle
atención a dicho asunto y empezar a aplicar la ley.
Se utilizan las áreas públicas como
botaderos de la basura no tradicional y de reciclaje, a pesar que la están
recogiendo cada mes, ensuciando el entorno y haciendo algo, que estamos
seguros, no les gustaría que hagan en sus casas. Dicha acción también tiene
sanción, pero nadie denuncia y por lo tanto, quedan impunes los irresponsables.
Irrespeto por la vida. En el Cantón de
Belén, ningún vehículo puede circular a más de 40 Kilómetros por hora, así está
definido en la Ley, situación que motivo el Proyecto “En Belén el peatón es
primero” y que se diera investidura de Policía de Transito a Policías
Municipales. No obstante, con asombro y preocupación vemos como irresponsables
circulan por nuestras calles, exponiendo la vida de todas y todos. Así mismo,
da coraje, el ver como no se respetan las señales de tránsito o parquean los vehículos
en sitios donde se impide la visión de otros conductores, provocándose muertes
y accidentes innecesarios por la imprudencia y el irrespeto hacia el ser
humano.
Irrespeto al ambiente. En pleno siglo
XXI y con tanta divulgación, es inconcebible que todavía no exista en la ciudadanía
una cultura de reciclaje, lo cual incide en que los desechos terminen en el
relleno sanitario, en los ríos, calles y áreas públicas.
En síntesis, una comunidad que está
conformada por un conjunto de
individuos, capaces de compartir elementos
y visiones de mundo y una identidad común y unidos para lograr propósitos siempre
en procura del bien común, no se puede comprender, que existan individuos que
residan entre nosotros con actitudes tan irresponsables hacia las y los belemitas,
atentando incluso contra la vida, la salud, la convivencia y la armonía con el
ambiente y que están obligados a responder y cumplir con su deber con la
sociedad.
Ausencia de ese sentido y un porta mi,
son los que nos está llevando poco a poco, a dejar de ser una comunidad
prospera, orgullosa de su gente y sus logros, para convertirnos en una comunidad
mediocre y de baja en calidad de vida. Como belemita, con preocupación espero,
que esta situación se revierta pronto para que como ciudadanos responsables,
convirtamos nuevamente a Belén, en el sitio bandera en calidad de vida para sus
residentes y lugar digno para residir.