Las crisis
fortalecen el carácter, la creatividad y el ingenio y da espacios para el
surgimiento de liderazgos positivos y dispuestos a asumir los retos y enfrentar
las transiciones de una organización u empresa con rumbo fuerte y combativo,
sobre la base de sus fortalezas.
No es
tratando de encontrar culpables para esconder nuestros propios errores como se
sale de una crisis, ni buscando el camino más fácil, para tratar de paliar lo
que se conocía y se veía venir y no fueron capaces de aceptar, más por falta de
capacidad e interés y no por desconocimiento, como el preparar la
organización para enfrentar los embates de lo que hoy atraviesan.
No se sale
de una crisis con lagrimeos y buscando refugio en la compasión y la lástima
para esconder sus errores. Es con liderazgo y firmeza en la toma de
decisiones y con un profundo análisis de la misión y visión y replanteándose los
objetivos y la estructura de una organización, como surgen los liderazgos
positivos y hacen grande a la instituciones a la cuales representan.
Las crisis se superan con el surgimiento de visiones transformadoras y sin miedo al cambio, transparentes y de buena comunicación y muy especialmente aliando socios estratégicos y generando la confianza necesaria para que en la gestión pública, se sume la participación decidida de la ciudadanía, en la búsqueda de un mejor bienestar para todas y todos.