El Código Municipal de Costa Rica
define con bastante claridad las competencias, obligaciones y responsabilidades
tanto para los regidores, como al jerarca de las municipalidades representadas
en la figura del alcalde o alcaldesa respecto de cómo gestionar de manera
eficiente y eficaz la municipalidad.
Hago el comentario a propósito de
lo expresado por el señor Alcalde de Belén Horacio Alvarado en el Diario Extra
respecto de ingobernabilidad en las municipalidades y manifestar que no se les
deja trabajar, culpando entre otros a la aparición de más actores políticos y
sociales, a la intromisión de los regidores en la administración municipal e
incluso a la propia Contraloría General de la República por sus evaluaciones
anuales, para justificar la incapacidad para administrar los municipios, en una
manifiesta ofensiva en contra de la institucionalidad y el deseo de mantener
vivo el bipartidismo que tanto daño ha hecho a Costa Rica, en la institución
más cercana a la ciudadanía en la atención de sus necesidades más
apremiantes.
Parece absurdo que se propicie
mayor poder a los jerarcas para que se continúen gestionando las
Municipalidades y sus presupuestos cargados de metas insulsas, sin
posibilidades de medir y controlar y más dispuestas a acciones clientelares,
que en solucionar realmente los problemas que aquejan a la ciudadanía y en
procura del fin máximo de los municipios: "Mejorar la calidad de vida de
sus habitantes", brindándoles servicios de calidad, eficientes y eficaces
pensando en el bien común y menos en los intereses privados.